jueves, 6 de julio de 2017

Y FUE...

La fiesta del Corpus…, y fue… la cincuentena pascual…, y fue… la fiesta de San Ramón…, y fue… la vida de los que aquí tuvimos cerca, y fue… la muerte violenta por el terror, y fue… el amor que se perdió, y fue… la alegría de ver un día amanecer, y fue… la soledad oscura de aquella enfermedad, y fue… aquella sonrisa, ese era el milagro, que me hizo sonreír… ¿Todo sólo fue? ¿Qué hacemos con el pasado? ¿Ya no está?
Muchos, desde diferentes filosofías, van diciendo que el pasado no existe, que tampoco el futuro, y que hay que vivir el presente, “que es lo que hay”. Y animan a vivir sólo el presente y punto final. No estoy tan convencido de ese “presentismo”. Vale decir que el pasado no está y que el futuro no existe. Pero no vale decir que el pasado y el futuro sean absolutamente nada. Porque el pasado sostiene mi presente y lo que pienso en el horizonte lo adelanto de alguna manera a mi presente. Mi tiempo real es el presente, sí, pero muy interaccionado con lo que he vivido y con lo que me propongo vivir. En definitiva, mi presente es una mezcla de pasado y de futuro. No somos tan planos ni tan opacos como un presente a palo seco. Los pretéritos y los futuros ofrecen connotaciones y referencias que influyen en el presente. 
Por eso lo que importa es saber que hay que estar vigilantes para no dejarse llevar por las fáciles filosofías de ahora, puro siglo XXI, (pero son cosas muy antiguas y vienen de lejos), que apuntan a decir: “vive como si nada”, “disfruta del momento”, “impórtate a ti mismo que es lo que vale”. Demasiado plano. Demasiado pobre. Mi presente, lo quiera o no, se convertirá en pasado, y mi nuevo presente, para bien o para mal, tendrá influencias de ese pasado y de la gestión mental que haga de mi esperanza de futuro. Y aún más. Como no somos solos, aquello de que “no somos islas”, con todo, pasado, presente y futuro, “me construyo o destruyo” y a los que están conmigo les ayudo o dificulto en “su construcción o destrucción”. Es más compleja la vida que las puras manecillas de un reloj. 
Texto: J.M.Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

No hay comentarios:

Publicar un comentario