domingo, 2 de julio de 2017

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Así que el bebé sale a la luz, ya le cortan el cordón umbilical que lo unía a su madre. Desde ahora ha de aprender a vivir independiente de ella. Y habrá de ir cortando lazos cuando lo lleven a la guardería y vaya al colegio. Cada día que pasa aumenta su grado de autonomía. 
2. Llega a la adolescencia y busca como puede la independencia. A menudo se libera de unos lazos y se crea otros más o menos adictivos. Va a la universidad o a la formación profesional, encuentra trabajo, se enamora y se casa. O se hace religioso/sa o se queda como está. 
3. Hay quienes afrontan la vida sin haber superado la infancia o la adolescencia. Lo quieren ser todo a la vez. Muchos fracasos en la vida familiar, social y religiosa se deben a que no supieron cortar a su tiempo los diversos cordones umbilicales que los ataban al pasado y les impiden gozar del presente. 
4. Y no son libres. Para plantarse ante la vida hay que ser dueño de sí mismo, mirar la vida con sus propios ojos y pensar con su cabeza. De lo contrario otros pensarán por él. 
5. Jesús es el modelo del hombre libre. Fue las delicias de su Madre en Belén y fue creciendo gradualmente en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante la gente. Un día aquel chico tan modosito, se queda en Jerusalén sin que sus padres lo sepan. ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo había de ocuparme en los asuntos de mi Padre? No lo entendieron. Pero la lección era clara: como persona tenía una misión concreta en la vida y en su realización sólo dependía del Padre que se la había confiado. María respetará la decisión de Jesús cuando deja la carpintería para hacerse predicador itinerante de la buena nueva de Dios impulsado por el Espíritu Santo. Discretamente irá encontrando su lugar junto a Jesús desde Caná hasta el Calvario. Y hasta el Cenáculo en medio de la Iglesia naciente.
6. Jesús es un hombre libre. Se sabe relacionar con todo el mundo sin esclavizarse a nada ni a nadie. Predica y actúa teniendo en cuenta el proyecto de Dios, aunque se atraiga el odio de las autoridades religiosas o civiles, que ya le pasarán factura. Respeta al pueblo humilde, pero no lo halaga. Le muestra el camino exigente de lo que le hace crecer en libertad, igualdad y fraternidad. Les enseña a decir el Padre nuestro y a vivir las bienaventuranzas.
7. Y quiere que sus discípulos sean personas libres como él. Libres de sí mismos para tomar decisiones maduras, sin centrarse en sus intereses egoístas. Por carecer de esta libertad, Judas vendió Jesús y Pedro lo negó. Y por falta de libertad frente a sus bienes, el joven del evangelio se volvió triste a su casa. Mateo y Zaqueo en cambio, enzarzados en negocios no tan limpios, supieron liberarse de ellos y llegar a ser hombres nuevos.
8. El discípulo de Jesús ha de situarse ante la familia a nivel de la fe. Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Y esto vale para los hijos y para los padres. Han de ser libres para comprender a qué son llamados por Jesús y para seguirle cada cual desde su vocación personal. 
9. Las palabras de Jesús no son una exigencia tiránica o esclavizadora, sino un grito de libertad y un llamamiento a la madurez humana y cristiana arraigada en una fe profunda y animada por un amor generoso.
10. El que se tome con seriedad y agilidad el seguimiento de Jesús topará como él con la incomprensión y con la persecución que pueden acabar en muerte sangrienta. Lo vemos con horror en tantos cristianos y cristianas cruelmente perseguidos o ninguneados en tantos países del mundo hoy sólo para ser seguir a Jesús. 
11. En estas situaciones extremas funciona y de qué manera la hospitalidad especialmente entre los más pobres. Jesús nos dice que acoger al huésped es acoger Jesús y al Padre que lo ha enviado. Da de beber Jesús el que da de beber un vaso de agua fresca al hermano sediento.
12. En nuestra Europa de raíces cristianas hoy el forastero es visto con prevención o acogido como un turista de quien nos podemos aprovechar. Los centenares y miles de fugitivos que no encuentran refugio en ninguna parte se levantarán contra este mundo egoísta acusándolo de haberse negado a recibir a Jesús en ellos. Por no hacer frente a unos problemas acuciantes de ahora, nos privamos de las riquezas inmensas que nos vendrían de estas personas que no tienen nada. Pero que lo son todo: Jesús. Era forastero y me acogisteis.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

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