martes, 27 de junio de 2017

EN CLAVE ORANTE

Muchas cosas se pueden vivir desde esta clave. Desde ella podría ser que la vida se alargara. Y no porque los días sean más largos o tengan más horas de luz. Podría ser, no más pero ya es bastante, que sea porque desde esa clave los acontecimientos dejan huella y se interpretan de manera diferente, transcendente… 
Hace falta atención para orar. También para vivir. Que ya sabemos que uno de los signos de nuestro tiempo es la demasiada rapidez con que se vive, -se puede llamar la momentaneidad, todo debe ser ahora y ya-, y así la primera consecuencia es que se carece de atención y de consciencia. 

La atención se precisa para vivir con sentido y encontrar la verdad, siempre necesaria para estar bien orientados. Simone Weil escribía en una carta autobiográfica que abrigaba la esperanza de llegar a ese reino transcendente, “reservado, dice, a los hombres auténticamente grandes”, en el que habita la verdad. Después de pasar por muchas tinieblas interiores tuvo la certeza de que cualquier persona puede llegar a conocer la verdad con tal de que sinceramente la desee y haga un continuo esfuerzo de atención por alcanzarla. Y recuerda en ese escrito a Platón que afirmaba que hay que ir a buscar la verdad “con toda el alma”. 

Vivimos tiempos de luz que a la vez son tiempos hoscos. Así ha sido siempre. Y en cada tiempo ha habido personas “ausentes” y “atentas”. La atención es una actitud espiritual, algo del alma, que no se puede dejar de lado para vivir conscientemente. 

Cuando oigo y veo las noticias de este mundo, pienso que sigue habiendo gente “ausente” y “atenta”. Y me pregunto: ¿hay bondad?, ¿sobra maldad?, ¿hay signos de vida?, ¿hay muertes injustas?, ¿faltan los que unen?, ¿están los que dividen?, ¿hay quien se anima, y hasta se entusiasma, a vivir en clave orante?

Texto: J. Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

No hay comentarios:

Publicar un comentario