lunes, 6 de marzo de 2017

DOMINGO I DE CUARESMA

1. Contemplamos hoy la figura de Adán, el primer padre de la humanidad, que junto con Eva nos “hicieron la pascua”, como se dice. Sin darnos cuenta, nosotros repetimos la misma historia, y es natural porque el que la escribió pensaba en la gente de su tiempo y del nuestro. Historia actual. Adán echa las culpas a Eva, Eva a la serpiente... El otro tiene la culpa. Cualquier cosa antes que admitir: sí, he sido yo y  asumo la responsabilidad. ¿No hacen esto los chiquillos y  los adolescentes y la gente mayor? En política parece ser esta la norma. El otro siempre tiene la culpa... El resultado es la frustración y la vergüenza, si todavía  queda. Una muestra elocuente de inmadurez.
2. Seréis como dioses, dijo la serpiente diabólica. -La fruta es deliciosa. Tomad. Seréis sabios y libres.  Dios tiene celos de que seáis como él.  Es lo que ocurre a tantos chicos y chicas. - Mira,  esto que va la mar de bien. - No, es que mis padres me han dicho... - Y ¿qué saben tus padres? Pruébalo y verás.   El chico, la chica prueban el tabaco, la droga y cosas peores. -Hijo, hueles raro... He encontrado en el bolsillo... -¿Yo? Ay no... Ahí tenemos a Adán y Eva. Y toda la corrupción que nos salpica y todo lo inunda.
3. Jesús es el nuevo Adán, el hombre nuevo que viene a componer lo que entre todos hemos ido estropeando. Jesús, bautizado en el Jordán, ha sido proclamado hijo de Dios. Ahora necesita asimilar las consecuencias de lo que es y se retira al desierto unos días. Cuarenta como  Moisés en el Sinaí y como  Elias camino del Horeb, la montaña de Dios. El desierto es el banco de pruebas y el lugar de la intimidad con Dios.
4. En el desierto –soledad, reflexión, oración- sopesa cuál es  el proyecto del Padre sobre él y sobre nosotros y la manera de llevarlo a cabo. Y oye la voz diabólica, insinuante.  ¿Eres hijo de Dios? Ahí tiene unos cómodos atajos.
5. -¿Tienes hambre? ¿Qué te cuesta convertir estas piedras en pan?  
-¿Quieres éxito fulgurante? Lo tienes fácil. Inventa alguna maravilla que sorprenda a la gente. Reconocerán quién eres y te harán caso.
- ¿Vienes a reformar este mundo? Yo soy su amo. Hagamos un buen trato. Y todo será cosa de coser y cantar. Sólo tienes que arrodillarte ante mí y adorarme.
6. Jesús responde contundentemente a las tres propuestas. No vivimos sólo de pan. El Padre celestial nos nutre con su palabra. Poner la vida en peligro por una zarandaja televisiva es obligar Dios a actuar sin ton ni son. No pongas a Dios a prueba. ¿Arrodillarme ante ti? Ni hablar. Adora sólo a Dios y a nadie más. Por la sensación de sentirte libre no vendas tu libertad. Servir a Dios es vivir libre de la idolatría del poder, del tener, del prestigio, en definitiva de toda corrupción.
7. Si Jesús hubiera evitado la pobreza y las limitaciones que todos tenemos, si hubiera elegido el atajo del éxito fácil, del tener y del poder, no sería verdadero hombre ni tampoco  verdadero hijo de Dios. Su fidelidad a Dios y al hombre lo llevará a la cruz y a la resurrección.
8. Jesús es el nuevo Adán y en esta cuaresma nos muestra la grandeza de lo que somos. Como hombres y mujeres somos imagen y semejanza de Dios. Tenemos categoría divina. No podemos aspirar a más.  Adám y Eva -y con frecuencia nosotros- no se lo creyeron y así les fue. Y así nos va.
9. Cultivemos lo que somos. El Espíritu Santo nos guía y nos ilumina con la Palabra. Jesús nos precede y nos señala el camino de nuestra plena realización. Como hijos muy amados del Padre celestial, tenemos una gran misión en este mundo. Hacerlo más humano.
10.  Recordémoslo en esta cuaresma que iniciamos. El día de nuestro bautismo renunciamos a Satanás, a sus pompas más o menos ostentosas y a sus obras orientadas a destruir la persona humana, la obra más querida de Dios. Profundicemos en nuestro bautismo siguiendo las huellas de Jesús. Hasta identificarnos con Él. Así seremos luz que ilumina y sal que condimenta. Y seremos cristianos valientes, generosos, solidarios e irradiaremos la bondad de Dios. Serà nuestro camino hacia la Pascua.
Que en este camino nos acompañe la oración, el contacto más consciente con la Biblia,una mayor solidaridad con nuestros hermanos y una generosa austeridad en un mundo en que ha resonado por todos los medios una invitación al desenfreno. El camino de Jesús es otro.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Jano

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