martes, 3 de enero de 2017

AÑO NUEVO

1. Para los cristianos el año empieza de una manera políticamente poco correcta. Una Mujer, saludada por Elisabet como la “Madre de mi Señor”, la Madre de Dios,  nos presenta un Niño, hijo suyo, sometido a la Ley, la de  Moisés y a la del Imperio romano. De hecho ha nacido en Belén obedeciendo la orden de empadronamiento del César y hoy es inscrito en el pueblo como miembro de pleno derecho  con el rito de la circuncisión. Se llama Jesús. Dios salvador.
2. Pero, y ahí está la incorrección política, el Bebé ha nacido para rescatar, ¡sí,sí!, para rescatar a los que vivían y vivimos bajo la ley. Liberarnos del imperio de la ley, que como imperial que es, nos hace súbditos, nos mantiene eternos menores de edad y a la larga nos hace esclavos. Por favor: lean los capítulos III y IV de la carta de san Pablo a los Gálatas. Y lo hace para nuestro bien: para salvarnos, para librarnos de los demonios de la anarquía y del libertinaje. Y lo hace imperando, imponiendo, constriñiendo, amenazando, recortando. Siempre desde fuera. Fríamente, sin entrañas. Dura lex, sed lex!
3. En cambio Santa María, con su Hijo, nos dice hoy que somos ciudadanos mayores de edad, no súbditos. Hijos, no esclavos.  La garantía de que somos todo esto –hijos libres y responsables-  es el Espíritu Santo que en nuestro corazón clama: Abbá, Padre. 
¿Rezamos el Padre nuestro, verdad? ¿Le pedimos que realice en nosotros su proyecto de amor? Y al rezarlo, nos comprometemos a compartir el pan de cada día y a perdonar como nos sentimos perdonados. Le pedimos también que no nos deje caer en las trampas sutiles o  groseras del egoísmo y de la insolidaridad, sino que nos abramos al amor. Ama a Dios. Ama al prójimo. Somos hijos de Dios. Somos hermanos.
4. Y es así como esta Mujer, María de Nazaret, con su Hijo, nos trae la Paz. Una paz que se asienta sobre cuatro columnas: la verdad, la justicia, el amor y la libertad.
5. La construyen personas que viven  sobrie et  iuste et pie: a) sobrie, sobriamente, con moderación, ecológicamente;  b) iuste, con justicia, respetando los derechos y aspiraciones de los demás; c) pie, con piedad, con amor filial, respetando los derechos de Dios que hace salir el sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre  justos y  pecadores.
6. Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también correr el riesgo y reto de ser personas maduras, ciudadanos orgullosos de serlo y no súbditos resignados al palo y a la zanahoria, hijos libres, no críos sin criterio propio. Capaces de conectar con el Espíritu que nos empuja desde dentro con la fuerza arrolladora de la no violencia del amor.
7. Es precisamente este el lema de la Quincuagésima Jornada Mundial de la Paz: «La no violencia: un estilo de política para la paz». El verdadero campo de batalla, en que se enfrentan  la violencia y la paz, es el corazón humano. Y es dentro del corazón humano donde el Espíritu clama:  Abbá, Padre.
8. Empezamos el año nuevo con una vida nueva, con una actitud nueva, con un programa nuevo, con una conciencia cristiana y humana nueva: de hijos y de hermanos, no de súbditos ni de esclavos, con una fuerza nueva: El amor.  Ama et  fac  quod  vis. Ama y haz lo que quieras. El que ama no hace mal a nadie. El que ama cumple desde dentro todas las exigencias de la ley. Un amor que nace de un corazón limpio, de una conciencia recta y una fe sincera.
9. Por eso pedimos al Señor su bendición: El Señor te bendiga y te guarde. El Señor te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti.  El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.
La paz es un regalo de Dios y es un programa de vida.

¡FELIZ AÑO NUEVO! 

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Nacimiento en la iglesia de sta. María en Morella (L.A.)

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