lunes, 18 de enero de 2016

"HACED LO QUE ÉL OS DIGA"

1. Jesús, hombre como nosotros, relaciones de amistad, buenos amigos lo  invitan a una  boda en  Caná de  Galilea, no lejos de  Cafarnaúm. Él   acude con sus primeros discípulos. Le gusta el trato con la gente.
2. La Madre de Jesús ya  estaba, en  Canà. El evangelio de Juan no menciona su nombre. Jesús no la llama “madre” sino “mujer”. No por falta de respeto ni menos por falta de afecto. María es la MUJER, la nueva Eva que junto al nuevo Adán, Jesús, colabora a la nueva vida. Ahora en  Caná. Luego al pie de la cruz y en el Cenáculo.
3. Pues bien María ya estaba en Caná no como  invitada de honor, sino como  amiga de la familia, como hacen las vecinas y amigas: para ayudar y hacer compañía. Por eso está al corriente de lo que ocurre detrás las  bambalinas de la fiesta y se da cuenta de algo que puede avergonzar a los novios y  aguar la fiesta. No tienen vino. Lo dice discretamente a Jesús.
4. Mujer, ¿qué le vamos a hacer?  No ha llegado todavía mi hora. Jesús no se desentiende del problema. La HORA. La Hora de Jesús es su paso de este mundo al Padre por la cruz,  la resurrección y la entrega desbordante del Espíritu Santo. Y esta hora depende del Padre celestial.  Jesús tenía una conciencia muy clara de la misión que el Padre le había confiado. Pero estaba sometido al tiempo y al espacio como nosotros. No siempre tenía claro cómo tenía que realizar en concreto su misión. Por eso oraba. Y oraba mucho y a menudo  mirando de captar lo que el que el Padre quería en cada situación. La fe de Maria le abre un horizonte. No tienen vino. Es verdad, no ha llegado todavía la Hora, el momento de la entrega del Espíritu. Pero ¿no será ahora el momento para dar un aperitivo? La fe de Maria lo empuja a actuar.
6. María cree en su Hijo. Haced el que Él os diga, dice al personal de servicio.  Jesús es la palabra por la cual todo fue creado. Escuchadla, cumplidla.  Y se produce el milagro, la maravillosa transformación del agua en vino.

7. Con este gesto, Jesús revela su gloria, a Dios actuando en él. Y lo hace en el ambiente de regocijo, propio de una boda donde abunda el buen vino, símbolo del nuevo reino de Dios y la buena comida.
 8 . ¿De dónde ha salido este vino tan exquisito?,  pregunta el maestresala al novio. El novio no  sabe nada. Sin darse cuenta, el buen hombre dice más de lo que sabe:  Jesús es el Novio en las bodas de Dios con la humanidad.  Vean cómo lo celebra el profeta  Isaías. Jerusalén, abandonada y desolada recobra todo el esplendor de una novia. Ya no te llamarán «la Abandonada». A ti te llamarán “la Preferida”, y a tu tierra «la Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tendrá marido tu tierra. Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el esposo con su esposa la encontrará tu Dios contigo. Hermoso ¿verdad?
9. Los esposos que están aquí, invitaron a Jesús y Maria a vuestra boda. Ellos  asistieron, los bendijeron y ahora velan amorosamente por ustedes. Muy discretamente. Jesús convirtió el agua de vuestro amor primero en una señal visible del amor invisible de Dios. De vez en cuando, María observa que la cosa no  funciona como debiera. Y le sabe mal.  Y discretamente como siempre les dice al oído. Haced el que Él os diga. Hacedlo, no teman. Y les insinúa la palabra de Jesús: Quién tenga sed, venga a mí y beba. Del corazón de quien cree en mí,  manarán torrentes de agua viva. Es el Espíritu Santo que Jesús derramó generosamente cuando llegó su HORA...
10. Antes de comulgar se nos dice: Este es el Cordero de Dios, dichosos los llamados a la mesa del Señor. Es verdad. Pero el texto griego lo expresa con más fuerza: Felices los invitados a las bodas del Cordero. ( Ap 19, 9). Cada eucaristía nos invita a la gran fiesta de bodas de Cristo con la humanidad. Una fiesta! No un precepto!
11. Jesús hace el primer signo, -milagro- con que demostró su gloria, cómo Dios actuaba en él. Y los discípulos  creyeron. Al inicio de la fe de los apóstoles, vemos la intervención de María. También el inicio de la fe de mucha gente depende de nuestra intervención discreta.
12. El evangelio dice que Jesús, su madre, sus familiares y sus discípulos bajaron a  Cafarnaúm para constituir una nueva familia, la familia de los que escuchan la Palabra y la cumplen. Nosotros formamos parte de esta gran familia. Cada domingo lo celebramos. Y una vez más escuchamos la voz amable de Maria, la Madre de Jesús y Madre nuestra que nos dice: Haced lo que Él os diga.


Texto: J. Sidera cmf
Foto: cursillosdealcala.blogspot.com.es

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