miércoles, 1 de julio de 2015

"PARA DESCANSAR PRIMERO HAY QUE ESTAR CANSADO".

No hace falta irse muy lejos para descansar. Que además no todos pueden. La palabra clave no es “vacaciones” sino “descanso”. Descansar parece fácil, pero quizá no lo es tanto. ¿Sabe usted parar, o sea, pararse, tomarse una distancia, real y prudente, de lo cotidiano, respirar hondo y descargarse de pesos innecesarios? Son cosas precisas para descansar. Lo otro, viajes, gastos, hoteles y fiestas, fotos y redes sociales, pues depende, oiga. Eso debe comprobarlo cada uno: ver si, después de todo, se acaba mejor o más cansado, demasiado lleno de cosas y con muy poca digestión de nada. Nunca ha sido bueno atragantarse y menos si se quiere descansar.


 Y más cosas. ¿Sabe usted descansar sin mirar el reloj porque sabe regalar su tiempo a los demás?  ¿Cómo invierte su tiempo descansando? El tiempo se puede perder y ganar. Se gana formándose, aprendiendo, ensanchando el espíritu, observando, admirando y agradeciendo. Cómo se pierde el tiempo, ya lo sabe: de mil maneras y todos lo hemos hecho muchas veces. Perdiendo el tiempo no se descansa porque ese tiempo pesa. 


Y más cosas. Si hace usted un descanso de calidad comprobará que no encuentra excusas para no hacerlo con su familia. Hay muchos modos de hacer y ser familia. Estar juntos el primero: comunicar y comunicarse es la primera consecuencia, que no es poco en estos tiempos de la palabra corta y callada. Pero tambièn descansar volviendo a los orígenes, disfrutando de unos padres que se van haciendo mayores, viendo a otros familiares desconocidos en la práctica, celebrando juntos un acontecimiento, cosas concretas. A la familia no se le puede dejar “el tiempo que nos sobra”.


Buen descanso para todos. Se seguirá mejor el camino, que es lo que hay que hacer, después. 


Texto: J.M. Ferrer
Fotos: Cultura y Fe Hoy

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